El bosque del marLas praderas de posidonia son la principal fuente de oxígeno del Mediterráneo

A pesar de que a veces se confunde la Posidonia (Posidonia Oceánica) con las algas, no lo es. Se trata de una planta marina que se desarrolla en profundidades de entre 0 y 45 metros, formando prados que suponen la principal producción de oxígeno y materia orgánica de los ecosistemas marinos. Además, también dan protección a muchas especies de invertebrados y peces y estabilizan los bancos de arena, siendo un buen sistema para el mantenimiento de las playas y las calas de litoral Mediterráneo.


El dragado y la construcción de infraestructuras
litorales suponen un grave problema para esta especie.

Aunque existe una legislación que protege sus comunidades, es una especie que está en regresión a causa, principalmente, de la emisión de contaminantes al medio, el fondeo de embarcaciones, la pesca con arrastre y dragado, y la construcción de infraestructuras en el litoral.
Es por eso que se han aplicado directrices y normativas de protección locales y europeas para contribuir a su conservación.

La última oportunidad En las costas mediterráneas tan sólo quedan 200 parejas

La Foca Monje (Monachus Monachus) es una especie de la familia de las focas y los leones marinos, que antiguamente era muy numeroso en las costas del Mar Mediterráneo y el Atlántico Norte-africano. Sin embargo, hoy en día es una de las especies de mamíferos más amenazadas a nivel mundial y está en peligro crítico de extinción.
Esto se debe, principalmente, a la acción del hombre y la alteración de su hábitat natural.


La contaminación marina y la sobreexplotación
pesquera afecta gravemente su hábitat natural
de vida.

La urbanización de las costas, el desarrollo del turismo y el crecimiento del tráfico marítimo, han obligado a la Foca Monje a instalarse en zonas poco apropiadas para su supervivencia, que facilitan la captura directa por parte de los cazadores o acuicultores y la pesca accidental con redes. Igualmente, les afecta la disminución del alimento disponible a consecuencia de la sobreexplotación pesquera o la contaminación marina.

Más de 400 especies de tiburones amenazadas Los tiburones son los animales más contaminados del planeta

Los tiburones martillo (Sphyrna sp.) son animales con una distribución geográfica muy ancha a nivel mundial gracias a su tolerancia a un amplio abanico de temperaturas. Se pueden encontrar en todo el Mediterráneo, aunque tienen preferencia por la parte sur de esta cuenca. Se encuentran en aguas superficiales costeras y semi-oceánicas. Estos tiburones se caracterizan por tener la cabeza en forma de T con los ojos y los orificios en los extremos.
Los tiburones son muy susceptibles a la bioacumulación de metales pesados, por lo cual son considerados como uno de los animales más contaminados del planeta.


Se ven muy afectados por los cambios del océano provocados por el cambio climático
y la contaminación marina.

Actualmente, más de cuatrocientas especies de tiburones que se encuentran en el Mediterráneo están catalogadas como “amenazadas” y varios estudios demuestran que las poblaciones de grandes tiburones han sufrido una dramática disminución en este entorno.
La principal amenaza para los tiburones es la explotación pesquera que provoca tanto capturas accidentales como intencionadas. Además, les afecta mucho la destrucción y la degradación de su hábitat debido a los cambios en las características del océano provocados por el cambio climático y la contaminación marina.

Víctimas de los anzuelos Cada año 20.000 tortugas son capturadas en el mediterráneo
a causa de la pesca

A pesar del esfuerzo de la comunidad científica y de las organizaciones para la conservación de las tortugas marinas, la tortuga boba se encuentra en peligro de extinción.
Las principales causas del declive de la población son la intensa actividad pesquera, que provoca la captura incidental de miles de tortugas y el impacto humano sobre las playas, que ha provocado la degradación de las zonas de nidificación y, en algunos casos incluso la pérdida total de su hábitat.


La presencia del hombre en las playas provoca, en algunos casos,
la pérdida total de las zonas de nidificación.

Las tortugas marinas habitan el planeta desde hace más de 150 millones de años y, junto con las iguanas y las serpientes marinas, son los únicos reptiles adaptados al mar. En el mundo existen actualmente siete especies, de las cuales tan sólo dos, la Tortuga Boba (Caretta Caretta) y la Tortuga Verde (Chelonia mydas), se reproducen en el Mediterráneo.

El gigante del mar El rorcual común es el segundo cetáceo más grande del mundo y el único del mediterráneo

El rorcual común es la segunda ballena más grande del mundo después de la ballena azul y la única ballena que se puede observar en el Mediterráneo.
Durante mucho tiempo, el principal problema de conservación que afectó esta especie amenazada (Balaenoptera Physalus) fue la la explotación comercial por parte de la flota ballenera internacional que daba caza de forma continua a estos animales para aprovechar su grasa, carne y huesos.


Las redes de deriva son una de las principales amenazas del rorcual común.

Hoy en día, esta práctica ha ido desapareciendo gracias al apoyo de diferentes países pero hay otros procesos que resultan ser las principales causas de regresión, entre ellas: las actividades pesqueras que reducen el alimento disponible, las redes a la deriva (todavía legales en muchos países mediterráneos) y el elevado tráfico marítimo que existe en nuestro mar.

Las aves olvidadas La pardela cenicienta pasa la mayoría de su vida en alta mar excepto para reproducirse

La pardela cenicienta (Calonectris diomedea) es un ave marina que vive la mayor parte de su vida en alta mar y sólo acude en tierra firme en el momento de reproducirse, cuando nidifican en los acantilados, realiza su puesta y cría a sus polluelos.
Es un ave especialmente sensible a la degradación de mar, ya que es donde desarrolla todo su ciclo de vida.


Está catalogada como una especie vulnerable en Europa y podría encontrarse
en peligro de extinción en el Mediterráneo.

Se estima que en el Mediterráneo español hay menos de 10.000 parejas, la mayoría en Baleares. Los principales problemas que les afectan son, a parte de la reducción de su hábitat disponible para la nidificación, los cambios en las condiciones del mar debidos al cambio climático y, sobretodo, el impacto negativo de la disponibilidad de alimento, consecuencia del mismo cambio climático y la sobreexplotación pesquera.